CONCLUIDA LA CAMPAÑA MINILLA 2012


El pasado fin de semana quedó por fin  concluida la campaña 2012 en la Cueva de la Minilla de Parauta.  La nueva punta en el sifón terminal fué realizada por tres buceadores; José Luis Rubio, José María Cuesta y yo, José Millán, en esta ocasión  contamos con la necesaria y agradecida  colaboración de los compañeros del grupo Mainake,  Lázaro y  José Antonio Cortés  a los que se unieron  Manu, del Pasos Largos , Ricardo Tamayo, Sandra del CES y Tomás Periañez. Estos compañeros nos ayudaron a realizar  los porteos de material desde el sifón S-1 a la calle. El porteo del material que todavía quedaba por llevar al sifón terminal  (seis petates), recorriendo unos trescientos metros de galería aérea   fue realmente duro, agravado por la deficiencia de oxigeno, un 18%,  pero en un plazo relativamente corto y dando varios viajes ( con el paso del segundo sifón en apnea incluido) pudimos tener todo el material preparado en la cabecera del último pozo que da acceso al sifón terminal. Una vez allí  tocaba la ardua tarea de colocar las botellas en el agua. El sifón no tiene orillas, es un pozo vertical de unos diez metros que llega al agua  así que hay que colgar todo el material de una cuerda y rapelar ya equipado, para colmo  el pozo no es totalmente vertical, tiene una repisa a la mitad por lo que hay que descender el equipo en dos fases, primero a la repisa y luego al agua. Tardamos un buen rato en realizar toda esta operación, ayudados por una cuerda auxiliar, una polea y el encomiable trabajo de  José María en la cabecera del pozo. Una vez las botellas colocadas Rubio y yo nos acabamos de equipar en el agua.

El sifón es en principio vertical compuesto por un pozo de unos catorce metros  por lo que habíamos tirado una cuerda atada a un peso al fondo desde la que colocaríamos un nuevo hilo guía. Empezamos la inmersión y desciendo primero con el carrete de hilo cuando bajo unos siete metros alcanzo la punta de la cuerda atada al peso pero me llevo la primera sorpresa,  no está en el fondo, se ha quedado apoyada en una repisa a unos ocho metros de profundidad. Desde aquí instalo el hilo y sigo descendiendo por el pozo que no es demasiado ancho, en algunos punto llega a tener sólo un metro de pared a pared, cuando he desplegado unos metros de hilo algo le sucede a carrete y el hilo se queda trabado de tal forma que no lo puedo desplegar, nunca me había pasado esto, le doy la señal a Rubio de  que salimos a superficie para arreglarlo, el agua que en principio era muy clara se ha puesto bastante turbia y la visibilidad es de apenas medio metro. En la superficie arreglamos el carrete y de nuevo me sumerjo hasta la punta de la cuerda donde vuelvo a atar el hilo, no veo prácticamente nada así que tengo que adivinar por donde seguir. Descendidos unos siete metros más aparece ante mi la galería con el agua muy clara la turbidez a quedado en el pozo. Fracciono el hilo y empezamos a avanzar rápidamente, me encuentro con el hilo que coloqué en el sifón en el año 2009, esta roto por varios puntos debido a la fuerza del agua.

La galería tiene una sección irregular pero de dimensiones bastante uniformes de unos 2X2 metros, va subiendo y bajando entre los -14 y -9 metros de profundidad, es una galería muy bonita. Voy fraccionando el hilo y Rubio me sigue colocando de vez en cuando unas gomas de fijación. Tengo bastante frío el neopreno de 5 milímetros que llevo no me aísla demasiado a pesar de llevar debajo ropa térmica, el agua esta a unos trece grados. Tras varios cambios de dirección y de cota llegamos a la punta del hilo antiguo a 80 metros de desarrollo, desde aquí la galería continua con las mismas características hasta que a los cien metros de desarrollo empieza a ascender rápidamente. Vamos subiendo por una rampa  hasta salir a una galería aérea, hemos desplegado 110 metros de hilo. Al salir del agua Rubio y yo intercambiamos exclamaciones como ¡bien una galería aérea! o ¡que frío! Sobre el agua tenemos una rampa ascendente así que nos quitamos los equipos y empezamos a explorar. La rampa sube unos diez metros sobre el agua y culmina en una sala de unos  seis metros de anchura que vuelve  descender con la misma inclinación. Sobre la sala se abre un pozo vertical de buenas dimensiones que parece la continuidad de la cavidad. Rubio le hecha un vistazo al pozo mientras yo desciendo por la rampa unos quince metros hasta un punto donde se estrecha bastante y hay que pasar entre unos bloques, superados los bloques alcanzo una especie de laminador inundado que puede ser penetrable con las botellas laterales, introduzco los focos y veo que desciende en rampa, en el fondo parece algo más ancho pero no se ve nada claro, regreso y me cruzo con Rubio que me dice que el pozo sigue pero no se puede subir sin instalar anclajes. Hemos concluido la exploración de la galería aérea así que tomo algunos datos topográficos y regresamos al sifón donde descansamos unos minutos y nos equipamos. Regresamos topografiando el sifón entre los dos, yo me voy a encargar de tomar los rumbos y dimensiones y  Rubio las profundidades, de camino recogemos el hilo antiguo para que no moleste ya   que esta roto en muchos puntos y suelto, el agua ya no está tan clara y la visibilidad se ha reducido a un metro. La salida del sifón la hacemos sin contratiempos, lo peor esta arriba cuando tenemos  que sacar todo el material a la primera repisa y luego fuera del pozo, menos mal que está el amigo  José  María apoyándonos. Tardamos bastante tiempo en esta operación pero las botellas llegan fuera del pozo sin muchos contratiempos. Como es físicamente imposible sacar todo el material entre los tres, decidimos dejar dos botellas, una de Rubio y otra mía, además de mis plomos, ya volveríamos a buscarlas otro día. Tras el penoso porteo de regreso  alcanzamos  sifón S-1, hay que cruzar con visibilidad prácticamente nula y además pasando una restricción. Primero cruza José María, yo le sigo pero como no voy suficientemente  lastrado porque he dejado los plomos en el sifón terminal tengo que hacer esfuerzos por hundirme y en ese forcejeo y con visibilidad nula acabo volviendo al punto de partida sin darme ni cuenta, cuando salgo del agua me encuentro a Rubio sorprendido y preguntándome que me ha pasado y yo tan sorprendido como él. Vuelo al agua y esta vez si acabo en la salida. Fuera del S-1 nos esperan el resto de compañeros que se encargan de llevar el grueso del equipo a los coches. Desde el inicio de la actividad hasta que nos montamos en los coches con dirección a la venta del Navasillo  han transcurrido casi diez horas. Como final a esta crónica volver a agradecer a los compañeros que nos han ayudado, sin ellos esta exploración hubiera sido imposible.

os pongo la nueva topografía de la cavidad con las zonas exploradas en la última campaña. Las fotos son de Ricardo Tamayo.

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